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Morena: en manos de la Virgen

 Por Juan Antonio Segura

Con la aparición de la Virgen de Guadalupe ante Juan Diego en 1531 en el cerro del Tepeyac, la Morenita se convirtió en un símbolo nacional. Siglos después, el padre de la patria, Miguel Hidalgo, enarbolaría como bandera la imagen de la guadalupana en la lucha por la independencia de México.

Fue la manera, de parte del cura Hidalgo, de ganar adeptos para el movimiento insurgente. Conociendo la religiosidad del pueblo mexicano y la fe entregada por los naturales del territorio nacional a la Virgen indígena, no dudó ni un instante en utilizar el icono como base de la guerra revolucionaria de 1810.

Hidalgo, como pensador político, ideó en el apoyo de la masa indígena y comprendió que la sola idea de libertad no era suficiente para ganar el arrastre de las muchedumbres hacia el movimiento insurgente. Fue preciso conjuntar la idea libertaria con la religiosa y adoptar un símbolo que representase a la nacionalidad: “la Virgen de Guadalupe había sido dada a los mexicanos por sus dominadores del siglo XVI como una compensación de su libertad perdida” (México a través de los siglos).

El audaz reformador del siglo XIX la entregaba a sus compatriotas como un signo de patria, de victoria y de protección omnipotente.

Por otra parte, el virrey Venegas, al ver el crecimiento de la revolución de independencia, intentó seguir los pasos del cura Hidalgo e hizo lo propio con la Virgen de los Remedios, proclamada como generala de los ejércitos realistas.

Si bien se recuerda, la Virgen de los Remedios, antes de la aparición de la Virgen de Guadalupe, según cuenta la historia legendaria, durante la invasión de los españoles y sus aliados los tlaxcaltecas por conquistar Tenochtitlan, fue la salvadora de los ibéricos en la terrible batalla perdida de la Noche Triste en 1520.

Los españoles huían aterrados de los mexicanos por la calzada de Tacubaya para evitar ser muertos cuando de la nada, la Virgen de los Remedios se apareció y comenzó a levantar de tal modo el polvo, que los mexicanos no pudieron ver más allá de sus narices, dándoles tiempo a los españoles para alejarse del peligro y poner a salvo sus vidas.

Lo cierto es que la invención del virrey Venegas, no surtió el mismo efecto en la población como con la del cura Hidalgo. La Virgen de los Remedios no representaba nada al pueblo. Sólo fue una desafortunada imitación de lo que acababan de hacer los independentistas.

Cabe mencionar, como lo dice el escritor Gustavo A. Baz, que la Madre de Dios de los cristianos, fue invocada por los independientes como la protectora de su causa con el nombre de Virgen de Guadalupe, y la escogida por los realistas como patrona con el mote de Virgen de los Remedios y que llegó a ser considerada como una de las diosas que en la Ilíada ayuda alternativamente a griegos y troyanos.

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