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Las sociedades de control

Por Juan Antonio Segura *

Ante los acontecimientos en los cuales nos vemos involucrados, no queda otra manera de pensar. Vivimos bajo las sociedades de control. Esta es la forma de la política para manejar al ser humano en sociedad. Gilles Deleuze, el filósofo francés, explica que en las viejas sociedades de soberanía manejaban máquinas simples; mientras las sociedades disciplinarias se equipan de máquinas energéticas, las cuales dan paso a las sociedades de control donde se opera sobre máquinas de tercer tipo, máquinas informáticas.

Dice Deleuze que esto es una evolución tecnológica, una mutación del capitalismo ya bien conocida por todos. Y la resume de la siguiente manera: en la situación actual, el capitalismo ya no se basa en la producción, que relega frecuentemente a la periferia del tercer mundo. Sino que es un capitalismo de superproducción. Ya no se compra materia prima y se vende productos terminados. Se compran productos terminados o monta piezas y lo que vende son servicios y lo que se quiere comprar son acciones.

En las sociedades disciplinarias –siglo XVIII y XIX y principios del XX– proceden de la organización de los grandes espacios de encierro, según Foucault. En estas organizaciones, por lo mismo que se encuentran cerradas, el manejo humano era por medio de ciertas obligaciones ciudadanas.

Para Burroughs “control” es el nuevo nombre del monstruo y que Foucault reconocía como nuestro futuro próximo.

Pero no sólo de esta manera se maneja a una sociedad de control, o sea, por medio de las propias redes de la informática, sino, también, por medio de la vigilancia. El binomio sociedad digital y vigilancia, dentro de la cual el miedo es un factor principal.

Lo podemos ver en los constantes anuncios de varios países. Donde previenen de supuestos ataques terroristas y piden no salir de viaje. O en la invención de guerras con los adjetivos que queramos imaginar.

Para José F. Alcántara, Netwar es el nombre que se le da a un nuevo tipo de conflicto bélico, en el cual el adversario no es otro ejército organizado a la manera tradicional, sino a un enemigo configurado en forma de red de células o nodos activos e independientes. Como bien podría ser el caso mexicano.

En una sociedad de control, el objetivo principal es permitir a los partidos o políticos recuperar la influencia social perdida, para así poder gobernar y legislar y dirigir la vida pública y nuestra economía sin que nadie cuestione sus actos.

Es una de las formas que tienen los partidos políticos para pretender recuperar, mediante la recurrencia a un nacionalismo rampante la influencia perdida tras décadas de desilusiones electorales y promesas incumplidas. Con esta recobrada influencia intentarán aprobar todo tipo de medidas económicas y de restricción de libertades que de otra forma no podrían implementar (José F. alcántara).

Y para esto se recurre, también, a un cercamiento digital.

En las sociedades de control, lo esencial no es ya una firma ni un número, sino una cifra, la cual es una contraseña. Deleuze dice que los individuos se han convertido en “dividuos”, y las masas en muestras, datos, mercados o bancos. De allí el gran negocio de la venta de los datos personales que la prensa nos muestra diariamente.

La sociedad dejo el encierro de las disciplinas, para convertirse en el hombre endeudado y controlado por medio de las finanzas.

Gilles Deleuze nos dice en palabras fuertes el futuro de las sociedades de control: El control no sólo tendrá que enfrentarse con la disipación de las fronteras, sino también con las explosiones de las villas-miseria y guetos.

Una realidad vivida por muchos y observada por todos.

* Escritor y periodista.

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