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La conciencia histórica de la novela “Año desbordado”, por Juan Antonio Segura

Por Juan Antonio Segura *

Año desbordado es la historia de una persona. Un asesino. Alguien en busca de su pasado. Porque en el pasado se encuentra todo. Las raíces de los seres humanos es la pauta que seguir dentro de las propias motivaciones, sean culturales, sociales o familiares. La historia siempre nos recuerda quiénes somos. Y en este caso, incluso, en este país, en nuestra cultura, la historia, o sea, el pasado, nos dice de dónde venimos.

Demetrio Gallardo San Juan, el personaje principal de la novela Año desbordado, se encuentra en una búsqueda sobre sus raíces, las cuales están marcadas por la sangre.

La sangre siempre la miramos como sinónimo de muerte.

Su pasado es sangriento. Por consiguiente, su presente será el mismo. No lo podemos ver como una regla general; pero sí como una manifestación muy humana.

No aprendemos de nuestro pasado, sino que lo repetimos.
​La historia de Año desbordado es la historia, o las historias, de la familia de Gallardo San Juan. Y según Demetrio, “la mejor de las narraciones posibles”.

Esto le dice el personaje principal al periodista que trabaja en un reportaje sobre las cárceles de México. Y allí en el penal donde se encuentra recluido nuestro hombre, se conocen. Se concreta una entrevista entre el reportero y Demetrio Gallardo.

Y en la entrevista, las historias surgen. El pasado de Gallardo San Juan sale a relucir afectando el presente. Su presente, de él y del periodista. Y elescritor, sólo lo pasa al papel. Y la ficción se acerca a la realidad.​
Decía José Luis Martínez, escritor, académico, cronista y, sobre todo, ensayista, que:

“Los escritores vienen a ser resonadores de la vida y de los sueños de su tiempo. Tienen una misión social que les está destina. Son portavoces del espíritu y sólo acertarán a cumplir su misión si toman conciencia”.

Y precisamente la historia, el pasado, es esa conciencia. Año desbordado nos habla de la conciencia de los tiempos.
​Y no hay mejor momento que la época que nos tocó vivir.

Parafraseando a Demetrio Gallardo San Juan nos dice:
​“…mis palabras no son tan oscuras como parecen. Son más parecidas al carmesí. A un rojo profundo que envuelve las entrañas de cualquier persona. Están hechas de una sola tinta: tinta-sangre…”.

Y es que las sociedades son marcadas por sus hechos. Son el emblema de la época. Las épocas se recuerdan, precisamente, por sus acontecimientos. Y aun peor, por sus atrocidades.

Homero decía: los dioses hayan enviado las desdichas a los mortales para que puedan contarlas. Pero los mortales, nos recuerda Michel Foucault, las cuentan para que las desdichas nunca lleguen a su fin.
​Esa es la historia de Gallardo San Juan. Año desbordado es la historia de las desdichas.

Es la historia de un psicópata, trastornado por sus propios fantasmas. Por los acontecimientos históricos en donde se ve envuelta la familia de Demetrio Gallardo San Juan.

¿Pero quiénes son los historiadores del momento? ¿Los que dejan constancia del hecho producido al día? Son los periodistas. Y uno de ellos nos narra el encuentro con el personaje, no sin antes pasar por momentos difíciles ante la compleja entrevista.

El reportero independiente nos introduce a la historia –él mismo es contaminado por los acontecimientos y, como suele pasar en muchos casos, no sale bien librado–, nos introduce por medio de las preguntas hechas a Demetrio. Y da pie a la narración más profunda, aquella donde los sentidos se encuentran en las entrañas mismas del ser.
​De esta manera conocemos la historia de Demetrio Gallardo San Juan. Una historia dramática, una historia desbordada, un año desbordado como muchos en la historia de nuestro país. Y todo comienza con el año de los demonios sueltos.

Pero no lo olvidemos, Demetrio es un asesino. Ha matado a dos mujeres. Mató a una niña. Y, aun así, busca respuestas. De su actuar, de su rencor hacia a los seres queridos o hacia la sociedad, una sociedad enferma, según la trama. Pero a fin de cuentas la esencia es la sangre. La sangre familiar y la sangre derramada.

Siempre he pensado que la poesía es el alma de una nación. Y el cuerpo, el reflejo de esa nación es la novela. Los géneros pueden variar, pero sin duda, el rasgo principal de toda novela es observar a una sociedad, a un pueblo, etcétera y plasmar esa mirada para dejar una conciencia.

Nuestro gran novelista, Carlos Fuentes, decía:
​“La novela surge como crónica inmediata de la evidencia que, sin ella, jamás alcanzaría el grado de la conciencia”.

Año desbordado es una novela llena de conciencia. De observación del comportamiento humano. Es una novela de ficción. Pero la frontera entre ficción y realidad es muy pequeña.

Es el juego de los tiempos. Y termómetro, el cual nos indica que los tiempos no cambian. Sólo son ciclos que se repiten. Psiques que se salen de control.

La psique para nuestros tiempos es el comportamiento de la mente. La psique para la antigüedad era el alma. Y el alma está enferma.

Eso es lo que sucede con Demetrio Gallardo San Juan en Año desbordado. Los años, sus años, se desbordan. Las historias se desbordan. Las almas se desbordan en un juego psicológico, en la crítica social y la conciencia, también, se desborda en una historia psicosocial.

*Escritor, ganador del premio Novela del Año por la Editorial de Otro Tipo.

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