Percepción PolíticaTinta Indeleble

El viejo PRI tiene Alzheimer y el nuevo está en la cárcel; no tiene futuro ni candidato

Los medios hablan de la reunión que ex gobernadores priistas del país tuvieron con su «líder» Enrique Ochoa Reza. Las escenas en cada mesa mostraron puro cuadro político inservible. Acaso el extravío que tuvo en la Ciudad de México el ex gobernador de Tlaxcala, Tulio Hernández, sea una metáfora de lo que le ha ocurrido al viejo PRI.

Y no hablemos del nuevo PRI porque ese nunca existió. Los gobernadores emblemáticos de ese supuesto nuevo PRI -nombrados uno a uno en alguna ocasión por el propio Enrique Peña Nieto- están ya en la cárcel o en vías de ser encerrados.

Todo es resultado de la insaciable corrupción ocurrida en esta última vuelta del PRI al poder con Enrique a Peña Nieto. Ese hecho terminó por erosionar todo lo medianamente bueno que le quedaba a ese partido para reciclarse como tal.

El PRI no tiene ya futuro ni candidato. El PRI es ahora más un sindicato del crimen que otra cosa.

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Juan Manuel Magaña

Periodista