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Javier «N»: el gobierno mantiene bajo encierro a su bulldog

 

Era obvio que a Javier Duarte no le iban a conceder su libertad el sábado pasado. El hecho de vincularlo a proceso para mantenerlo encerrado es porque Javidú, como muchos le dicen al ex gobernador de Veracruz, será de mucha utilidad para el gobierno.

Lo primero es que el gobierno quiere recomponer su maltrecha credibilidad. Por ello tiene que hacer que parezca que va contra la corrupción y la impunidad de los asuntos políticos.

Lo segundo es no dejar suelto a Duarte porque podría hablar de lo mucho que le sabe al gobierno de Enrique Peña Nieto y al PRI; así que tenerlo bajo encierro servirá para tener quieta y callada a una bestia que pudiera morder a los de casa.

Y lo tercero es lo más obvio, pues como dice el senador Miguel Barbosa: desde el Gobierno federal utilizarán a Javier Duarte – valiéndose del interés mediático que este caso ha despertado – para que declare en contra de Andrés Manuel López Obrador.

Pero todo parece indicar que Javier Duarte fue engañado, o se engañaba a sí mismo, creyendo que no se le iba a vincular a proceso para ser encerrado un buen tiempo. Por eso perdió la sonrisa de cinismo con la que salió de Guatemala. Ahora sabe que tendrá que ver en su tele de prisión la sucesión presidencial y que su sentencia apenas la podría saber al cabo de dos años.

Así que la cadena y el collar le fueron ceñidos por un Ejecutivo federal que, cómo dice Barbosa, ha decidido administrar políticamente la detención de este ex gobernador.

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Juan Manuel Magaña

Periodista