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Petroleras inflamables

Por la Espiral

*Claudia Luna Palencia

El último trimestre del año sirve además de realizar un balance en retrospectiva también para preparar el marco empresarial del primer semestre del nuevo  calendario por venir.

Entre lo que no se hizo y los ajustes que deben efectuarse para lograr los objetivos marcados, el escenario internacional es la principal variable de consideración para muchos corporativos altamente correlacionados con lo externo por su propia actividad.

Las empresas sean públicas, privadas o mixtas pertenecientes a la industria de la energía atraviesan por un momento altamente sensible derivado del cambio de tendencia, más bien de ciclo, en los petroprecios.

El momentum desvela toda una ristra de transformaciones a lo que tradicionalmente había sido un mercado dominado por los productores árabes se le ha dado vuelta a la tortilla: al menos Estados Unidos ha probado hacerlo el otrora importador neto de petróleo y de otros derivados no sólo está bien pertrechado en acumulación de reservas sino que tanto el fracking como explorar energías alternativas a las fósiles le han permitido  travestirse en un productor y exportador clave.

A grosso modo  no se avizora un retorno a las viejas prácticas del pasado  mientras las principales economías tanto  industrializadas como emergentes en expansión logren controlar su producción y consumo de insumos energéticos el desplome de los petroprecios seguirá siendo una realidad ante el más nimio ajuste en la demanda.

Con Estados Unidos casi autoabasteciéndose y China ralentizando su economía, por ende, aminorando su demanda por energéticos la inmediata llegada de 2016 no hace más que advertirle a las empresas de que deben ajustar sus presupuestos y sus planes por ingresos previstos ya sea por exploración como por venta de insumos.

Por lo pronto Repsol anunció un recorte de personal lo bastante significativo como para dejar en la calle a la mitad de su plantilla operativa en España: serán liquidados 750 empleados.

Pero también serán afectadas las áreas laborales en sus tentáculos fuera de la península ibérica el objetivo total es eliminar a 1 mil 500 trabajadores. Echar mano de los costos  fijos ha sido  la fórmula socorrida, empero, la petrolera española también anunció que venderá activos, hará desinversiones y revisará sus planes inmediatos.

Tanto el Banco mundial como la Agencia Internacional de la  Energía prevén para 2016 un horizonte bajista en los petroprecios hasta oscilar en el péndulo de los 50 dólares por barril o incluso desinflarse más.

En tanto, en Viena sede la OPEP, ha sido el ministro venezolano de Petróleo, Eulogio del Pino el que ha llevado como portavoz del presidente Nicolás Maduro una propuesta para el cónclave petrolero: sin reducir la producción ponerse de acuerdo todos los países productores miembros de la OPEP en un rango de venta  promedio de 80 dólares por barril.

Es decir, actuar como una auténtica mafia, un cártel que por ser mayoría impone su precio sin respetar la ley de la oferta y la demanda porque como él justifica «a menos de 50 dólares es un riesgo para los países productores» dado que no les salen las cuentas ante los elevados costos de producción.

A COLACIÓN

De las diez principales empresas petroleras, únicamente Repsol obtuvo un alza del 35% en sus ganancias del primer semestre del año tras reportar beneficios por 1 mil 410 millones de dólares; pero el resto se tiñeron de sendas caídas en sus beneficios e inclusive la británica BP reportó pérdidas por 3 mil 221 millones de dólares.

El proceder de las ganancias de las multinacionales petroleras de enero a junio  fue el siguiente: Exxon bajó 49% a 9 mil 130 millones de dólares; Shell +BG retrocedió 14% a 8 mil 416 millones de dólares; Total -12% a 5 mil 700 millones de dólares; Petrochina descendió 63% con un beneficio de 3 mil 970 millones de dólares; Sinopec menos 22% a 3 mil 960 millones de dólares;  Chevron cayó 69% a 3 mil  138 millones de dólares; Lukoil menos 58.9% a 1 mil 695 millones de dólares; ENI bajó 48.6% para reportar ganancias por 1 mil 117 millones de dólares.

Obvio que Pemex, la petrolera mexicana, también enfrenta la misma coyuntura problemática aunque con un acento más delicado dado que la inestabilidad en el mercado de hidrocarburos le pilla además con una reforma en pañales que no detona todavía.

Moody´s, en un estudio reciente, advierte de la posibilidad de degradar las calificaciones crediticias de Pemex a la que además le receta mayores vicisitudes ante su endeble situación financiera y abultado endeudamiento.

Recordemos que además de las deudas están las pérdidas, nada más de enero a marzo de este año, perdió más de 100 mil millones de pesos y a casi ningún extranjero le  interesa meterse en un caldero hirviente  cuando el entorno internacional está que arde.

Las lecciones de esta tragicomedia petrolera son que México debió desregular, abrir y privatizar parte de su industria en jauja en los ochentas cuando cierto presidente dijo que defendería el peso como un perro y no  lo hizo; las reformas llegan demasiado tarde justo cuando a Estados Unidos ya no le provoca el petróleo mexicano.

*Claudia Luna Palencia es periodista especializada en temas económicos. Su primera etapa profesional la desarrolló en México, y desde hace una década en España.
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