Percepción Política

La diplomacia secreta

Percepción Política

Cuba y Estados Unidos anunciaron que el próximo 20 de julio sus respectivas oficinas de intereses serán elevadas al rango de embajadas.

De ese modo, el restablecimiento de relaciones entre La Habana y Washington pasa ya a los hechos, a medio año de que Raúl Castro y Barack Obama anunciaron que habían dialogado por largo tiempo y de que se supo que lo habían hecho por la vía de una efectiva diplomacia secreta y mediante los buenos oficios ni más ni menos que del Papa Francisco.

Aquél anuncio de normalización de relaciones entre Estados Unidos y Cuba, que lleva a la apertura de ambas embajadas, califica realmente como una de las escasas iniciativas que tienen el propósito de reinventar un mundo decadente en muchos aspectos, extraviado en una vieja mentalidad.

Con el restablecimiento de dichas relaciones entre ambos países se está poniendo verdaderamente fin a la guerra fría iniciada en 1961 con el derrocamiento de Fulgencio Batista. Recuérdese que Batista fue un dictador que controló la isla con apoyo norteamericano y terminó por ser derrocado por la Revolución Cubana que dio origen a un gobierno con estrechas relaciones con la Unión Soviética.

Baste decir que a lo largo de décadas, el comandante Fidel Castro, líder de esa revolución, gobernó la isla con puño de hierro, hasta que su salud se deterioró y su hermano Raúl lo relevó en el cargo de presidente de la isla. Fueron años en los que las naciones observaron momentos sumamente críticos para la seguridad mundial, junto con la cercanía de una tercera guerra mundial.

Para hacer las paces con Cuba, Obama ha debido ir bastante lejos, pues hasta dio a conocer un proyecto para romper con el bloqueo económico que Estados Unidos impuso a la isla. Ha creído que el acercamiento a Cuba es “una mejor herramienta que el aislamiento” al que se le ha sometido en las últimas décadas.

Las medidas de Obama que habrán de seguir incluyen, entre otras cosas, la flexibilización de las restricciones a los viajes y el comercio entre EU y Cuba, así como a las remesas que reciben los cubanos desde territorio estadounidense.

Se ha tratado de buenas noticias que el mundo ha recibido con asombro y beneplácito. Sin embargo, desmontar el bloqueo será algo más difícil porque también hay que decir que la nueva relación enfrentará enemigos formidables dentro y fuera de Cuba y Estados Unidos.

Lo que hay que celebrar es que tres personajes de la historia contemporánea -Obama, Castro y Francisco- nos están mostrando que es posible cambiar a este mundo, más allá de las meras ganas. De una gran imaginación política depende la sobrevivencia de un planeta al que hemos envejecido aceleradamente.

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Juan Manuel Magaña

Periodista